Nacio en Rioja y como el vino fue madurando al cuidado de las mejores manos, para convertirse en manjar de paladar exigente .

Durante los últimos 15 años ha recorrido multitud de escenarios: Madrid, Londres, Frankfurt, Puerto Rico, Vitoria, Passau, Libourne, Logroño.... Son algunos de los lugares donde ha brillado su personalidad y estilo.

Ese es su don, un don que hace vibrar como ella vibra, que hace sentir como ella siente, que grita y se expresa desde la propia madurez que en ella nace.

Flamenco y vino,

su nuevo espectáculo derrama temple y poderío por los escenarios.

Y todo a borbotones como el vino, a golpes de color y sombra, con el matiz tembloroso de la tensión del baile.

Hay en su espectáculo matices, tanto de relieve estético como técnico, que denuncian la autoría inequívoca de una gran bailaora.

 

Y todo ello dentro de la cualidad más dificil del baile, el compás lento.

Condicionada a un escenario, es la conjunción con la armoniosa despaciosidad, con el engarce mandón, con el ritmo alargado del baile.

Su Ballet compuesto por bailaoras modeladas por ella misma, se ve enriquecido y acompañado por la guitarra añeja de Aurelio Alvarez y la pinturería de la canción española de Pedro Manzano .

A través de su espectáculo, hace una evocación a los aromas , colores y estados del vino, para fusionando las palabras más bellas; conseguir que el néctar de madera que en la copa centellea, fluya rojo de música y fuego al amparo del flamenco más actual.

Es la pintura que Goya hubiera cantado , al compás de la música española, en cualquier escenario de este, nuestro siglo XXI.

Ballet español de Charo Alvarez, aromas del Sur criados en cepas de Rioja.